El serbio había llegado a Mendoza en 2003 y dos años después ya era un incipiente empresario gastronómico: tenía dos bares donde se comían pizzas y sándwiches; uno en Guaymallén y otro en el límite ...
Imaginen que en una ciudad como Berlín, las calles estuvieran bautizadas con los nombres de los nazis que protagonizaron las matanzas más despiadadas durante los años 30 y 40 del siglo pasado.